Composición

¿Qué es la composición en diseño gráfico?

Una de los procesos más importantes y decisivos a la hora de crear un nuevo proyecto gráfico es el estudio de la composición y también el que más quebraderos de cabeza nos va a traer sobre todo en nuestros inicios.

Hay gente que nace con un instinto innato para esto del diseño y la composición, al igual que para la música o el deporte. Pero jugar con el espacio en blanco, elegir la tipografía adecuada, jerarquizar y disponer los elementos de una página necesita del conocimiento de unas mínimas reglas que nos ayuden a ello.

Podemos decir que componer consiste en disponer los distintos elementos gráficos dentro del espacio visual de manera equilibrada y ordenada, con el fin de transmitir un mensaje al público objetivo. El éxito de una buena composición radicará fundamentalmente en una composición perfecta que sea capaz de transmitir una idea de manera sencilla y directa.

Lo primero que tenemos que tener claro es qué elementos vamos a incluir, para poder combinarlos y crear una estructura compositiva armónica. Dentro de esta composición tendremos que tener en cuenta aspectos como:

  • el tamaño,
  • las formas, (redondas, aristas, regulares, irregulares, …)
  • las texturas, (rugosas, sedosas, sinuosas, neutras, …)
  • los colores, (gama cromática, fríos, cálidos, monotono, bitono, cuatricromía, …)
  • los pesos, (libiano, pesado, equilibrio, …)
  • las tipos, (con serifa, sin serifa, geométricas, caligráficas, …)
  • los ritmos, (repetición, similitud, anomalía, …)

Jugando con todos estos elementos, podremos conseguir diferentes resultados y efectos según el peso, la disposición, el color, etc., que les demos dentro del espacio. No existen unas normas estrictas para una buena composición, pero es importante ir adquiriendo una cultura gráfica para que aquellas directrices y normas aceptadas por los profesionales nos sean conocidas y tengamos la capacidad de usarlas e interpretarlas.

Es por eso que tenemos que ver las IMÁGENES GRÁFICAS como dibujos descriptivos que representan ideas visuales de conceptos, comportamientos o procesos. Actúan como ‘ganchos visuales’ que, a partir de elementos, hacen más comprensivos un determinado mensaje. Permiten centrar la atención, evocar un tema a largo plazo y son claves imprescindibles para facilitar la comprensión y análisis de la información.

Una imagen visual debe cumplir una serie de funciones básicas, tales como:

– Atraer la atención
– Mantener la atención
– Transmitir información
– Hacer que la información se recuerde

COSAS A TENER EN CUENTA EN UNA BUENA COMPOSICIÓN

* La base y/o retícula

Crear una retícula con una base sólida acorde al estilo del diseño es imprescindible para conseguir una composición equilibrada, da igual que sea para una web, un cartel o un catálogo.

* Pensar, buscar y bocetar
En ésta, nuestra era de la tecnología nos vemos atrapados por el ordenador y pensamos que él tiene la solución gráfica a todos nuestros problemas. ERROR!! Coge una libreta, dibuja tu retícula y sobre ella, haz un boceto, dos, tres, cuatro, … o los que sean necesarios.

Bocetar significa, situar los elementos sobre el soporte, estudiar las distintas combinaciones, borrar, colocar otra vez los elementos, volver a borrar, volver a colocar, y de repente, ... encontrar la combinación perfecta y el equilibrio que necesitas para tu trabajo. Este proceso no puede ser NUNCA sustituido por el ordenador!!

 

* Crear un foco de interés

Un recurso bueno a la hora de crear un producto gráfico es crear un foco visual que llame la atención del espectador a primera vista y que haga que éste continue con la lectura gráfica del producto. Este foco puede ser desde un titular a una imagen y/o una masa de color.

Buenos puntos para ubicar estos focos visuales suelen ser la diagonal de izquierda a derecha y el eje central.

* Jerarquía

Cómo colocar los elementos de nuestro producto sobre el soporte necesita de un orden jerárquico. Antes de empezar hay que decidir la importancia que tiene cada elemento del diseño para después poner disponerlos jerárquicamente.

Una buena idea puede ser escribir una lista con los elementos que vamos a usar poniéndolos en el orden en el que quieres que los vean los posibles espectadores de tu diseño.

Para esto puedes jugar con los tamaños de los elementos, crear títulos, subtítulos, negritas… La diferenciación es lo que le dará más o menos importancia a cada una de las partes del contenido y eso hará que se genere un sentido de lectura.

* Sentido de la lectura

Una vez que sabemos qué elementos tienen más importancia respecto a otros hay que decidir el sentido de la lectura del usuario, de esto dependerá que haga un recorrido visual completo por todo el diseño o no. Esto se puede conseguir a través del texto, de imágenes, de colores o de líneas.

* El peso de los elementos

Además de todo esto no tenemos que dejar de olvidar la importancia del peso visual de los elementos, donde cuentan tanto el tamaño, como el color, la forma, la orientación y/o la posición.

El equilibrio de nuestro diseño hará que visualmente sea agradable, estable y nos permitirá seguir el sentido de la lectura que hemos creado.

* Espacios en blanco

Los espacios en blanco son tanto o más importantes que la información en sí. Cuidarlos y crearlos bien es indispensable. Cuando hablemos de ellos, hablaremos de ‘aire’. Aire que ayudará a mantener el foco de atención, el sentido de lectura y equilibrio además de darle elegancia al conjunto del trabajo.

* Otros datos de interés

1.- Los elementos dispuestos a la derecha o en el margen inferior tienen mayor fuerza visual, mientras que los situados a la izquierda y/o en la parte superior dan una sensación más liviana.

2.- Las formas sencillas y regulares son más fáciles de recordar y de asimilar, así como las simétricas, ya que ayudan a cumplir con la armonía y la perfección.

3.- Las imágenes más grandes simbolizan fortaleza, mientras que las pequeñas producen un efecto de debilidad o de delicadeza.

4.- Los colores más vivos tienen más presencia y un mayor efecto visual que los colores pastel, pálidos, y tenues.

5.- Hay que tener en cuenta la importancia del conjunto. Cada uno de los elementos de una composición tiene importancia propia, pero no vale estudiar cada uno por separado si luego en conjunto no transmiten nada, o la composición resulta vacía, descompensada, o fría.